Desde siempre me ha  interesado mucho, tanto a nivel personal como a nivel profesional,  las dinámicas que tienen lugar en los diferentes tipos de relaciones entre las personas. Le he dedicado tiempo, mucho tiempo a investigar, leer, profundizar en este aspecto de nosotros, los seres humanos.

Y claro, en una clase de español, al final, con lo que nos encontramos es con personas: personas que se relacionan entre ellas y consigo mismas: tras un pupitre, entre pupitres, sin pupitres…personas.

Y es por ello que una de las competencias clave del profesor de ELE descritas por el IC: “Gestionar sentimientos y emociones en el desempeño de su trabajo”, es una de las competencias que más me interesan y en la que he decidido centrarme en esta ocasión para la primera entrada del blog.

Como hemos podido ver en la Unidad 1, esto supone:

> Gestionar las propias emociones.

> Motivarse en el trabajo.

> Desarrollar las relaciones interpersonales.

> Implicarse en el desarrollo de la inteligencia emocional del alumno.

 Y así, cuando el IC habla de gestionar sentimientos, se está refiriendo a: “la capacidad del profesorado para regular las emociones que experimenta durante el desempeño de su trabajo y contribuir a su propio bienestar, al de sus compañeros y al de sus alumnos. El profesor identifica sus propias emociones, así como las de las otras personas a través de una comunicación empática y asertiva, y las comprende; cuenta con las desavenencias y con las situaciones menos favorables y las aprovecha como oportunidades para emprender acciones que le motiven y le permitan crecer emocionalmente. Asimismo, anima al alumnado a adoptar una actitud similar, implicándose en el desarrollo de su inteligencia emocional cuando aprende una lengua.”

Como podemos ver, requiere un mix de actitudes y de aptitudes sobre las que trabajar, reflexionar e ir mejorando poco a poco. La nueva pedagogía y formas de didáctica, exigen la  inclusión de las competencias emocionales como competencias básicas en los procesos de enseñanza-aprendizaje, y  suponen un aspecto esencial en la relación con el alumno, en la relación entre los mismos alumnos,y en la relación profesor alumno.

¡Al final todos somos personas!

Así que...¡manos a la obra!

Nota: Muy interesante  la Jornada Internacional de Lengua, emoción e identidad de LEIDE: https://grupoleide.com/jornada-de-lengua-emocion-e-identidad/

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